Técnicas

Diferencias entre el crochet y el tejido de punto

La principal distinción es el tipo de agujas que usaremos. Para el tejido de punto o tricot son necesarias, como mínimo, dos agujas largas y acabadas en punta; excepto en el caso de las agujas circulares y de las agujas de doble punta, las cuales son más cortas.

En cambio, para el ganchillo o crochet se requiere una única aguja corta terminada en forma de gancho. Existe también la aguja de ganchillo tunecino: más larga, pero ya se trataría de otra técnica.

En resumen: ganchillo, una sola aguja. Tricot, dos o más agujas.

Cuando trabajamos tricot, tenemos una serie de puntos (lazadas) siempre montados en una de las agujas, preparados para tejer. 

En ganchillo, los puntos, tejidos uno a uno, van quedando incorporados a la propia pieza.

Las dos técnicas tienen en común que a partir de un solo hilo continuo y usando una serie de nudos encadenados, generamos una malla (tejido) de cierta elasticidad. Es posible jugar con el grosor, la tensión y diversos tipos de puntos, con el fin de crear distintos proyectos y labores.

El tricot suele usarse para la elaboración de prendas de vestir, puesto que tiene más caída y se consiguen prendas más ligeras. El ganchillo es idóneo para piezas de amigurumi o para textil del hogar: mantas, alfombras, cestas… Aunque, si lo que buscas es hacer una prenda con un poco más de cuerpo, como un chal o un abrigo, el ganchillo es perfecto.

Para principiantes el ganchillo es más fácil: debes gestionar una única aguja. Y es más sencillo deshacer el tejido en caso de error. En cambio, el tricot, con una aguja en cada mano más el hilo, se presenta un poco más complicado. Y recuperar puntos escapados o perder puntos también puede suponer un problema.

De todos modos, estas dos técnicas son complementarias. Se pueden mezclar: puedes tejer una prenda de punto y rematar los acabados en ganchillo para esconder hebras o realizar detalles de mayor precisión. Por esto, es de mucha utilidad conocer y dominar las dos técnicas.